Este ciclo se asienta sobre tres pilares fundamentales.
Este ciclo se asienta sobre tres pilares fundamentales: ofrecer música de calidad en tono de distensión y con carácter pedagógico, servir de plataforma para la diversificación del trabajo sinfónico de los miembros de la Orquesta y su singular escenario, el auditorio de la sede de Miramón, convertido sábado a sábado en un caleidoscopio a través del cual descubrir las mil caras de la música.
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La Temporada 2018/2019 de Aula de Música gira en torno a la voz femenina y a las emociones que nos provoca.
La Temporada 2018/2019 de Aula de Música gira en torno a la voz femenina y a las emociones que nos provoca. Esa voz —la cantada, la hablada y la de la propia música— se nos presenta en multitud de formas e intensidades: en tiernas nanas cantadas a los bebés, en grandes arias de ópera en las que se muestra todo su poderío y esplendor, o en las composiciones de mujeres que en muchos momentos debieron luchar contra la incomprensión de sus contemporáneos. La programación de este año incluye también la danza con nombre de mujer, Marie Antoinette, y los Ensayos Abiertos. También recuperará los talleres que la Orquesta Sinfónica de Euskadi ha venido realizando en las últimas temporadas junto a Plena Inclusión-FEVAS.
Los proyectos propuestos en el marco de la Temporada nacen con el objetivo de establecer un diálogo entre la música, los músicos y el público, en una experiencia que propiciará el enriquecimiento mutuo.
Presentamos el estreno de cuatro producciones diseñadas por el departamento educativo de la Orquesta: Uauatxua, Isiltasunaren haitzuloa, Marie Antoinette y Pianissimo.
El Aula de Música de la Orquesta de Euskadi sigue haciendo un gran esfuerzo por estar en relación y trabajar conjuntamente con diversas instituciones de su entorno, como son las Juntas Generales de Gipuzkoa, la Sección de Educación del Ayuntamiento de San Sebastián, la Red Municipal de Teatros de Vitoria-Gasteiz, Kursaal Eszena, El Diario Vasco, Dantzerti y Fevas-Plena Inclusión Euskadi.
La Orquesta completa su actividad con un catálogo muy diverso de conciertos en conexión con importantes festivales y otros eventos e instituciones culturales.La Orquesta completa su actividad con un catálogo muy diverso de conciertos en conexión con importantes festivales y otros eventos e instituciones culturales.
Dada la importancia de crear sinergias que enriquezcan su aportación en el ámbito de la cultura, la actividad de la Orquesta Sinfónica de Euskadi se completa con un catálogo muy diverso de conciertos en conexión con importantes festivales y otros eventos e instituciones culturales. Esta capacidad para adaptarse a cada uno de los formatos musicales para los que se programa permite a esta Orquesta ponerse en relación con públicos de diferentes estilos, intereses y edades, obteniendo como resultado un alcance total de 150.000 espectadores cada temporada.
La próxima Temporada de Abono seguirá contando con una importante presencia del director titular, Robert Treviño. Abrirá y cerrará la programación y dirigirá seis programas de conciertos. En su diseño Treviño plantea seguir trabajando el gran sonido sinfónico de una manera coherente, llena de sentido y con una visión a largo plazo. De ahí, por ejemplo, la aparición recurrente de Mahler como nota distintiva desde sus inicios en la Orquesta. El público, siempre atento al repertorio mahleriano, podrá escuchar en esta ocasión, y de la mano del titular, la Sinfonía nº9 del compositor, y también gran repertorio sinfónico de autores como Elgar, Dvorak, Rachmaninoff.
Y es que si en la Temporada anterior (2017/2018) Treviño propuso una mirada a conceptos como “resistencia, conflicto y reconciliación” a través de Shostakovich y Britten, para la Temporada 2018/2019 se fija en el concepto de “variaciones”: variaciones en constante evolución, variaciones eternas, inciertas, del triunfo. Y pone para ello el foco en tres compositores: Elgar, Rachmaninoff y Dvorak. Tres grandes compositores de difícil conexión pero con vivencias personales y emociones compartidas: la incertidumbre y el desarraigo. Treviño invita al público a experimentar, a través de su arte, estos sentimientos con los que todas las personas pueden sentirse identificadas. Pretende ser un mensaje de emoción, perseverancia y superación.